Don Quijote y Sancho Panza iban por los caminos de la mancha cuando de repente, en un cruze, se encontraron a Dulcinea acompañada de un galan llamado Miguel. Don Quijote, beso la mano de su dama y Miguel, su promedito, celoso, con el puño cerrado, golpeó a Don Quijote.
Aldonza chilló: -Esto por grosero!- a continuación de estas palabras, Miguel dijo a Don Quijote: -Mire usted señor caballero andante, esta mujer es mi prometida, la amo y no permitire que nadie la toque-.
-Ay Dulcinea- Replicó Don Quijote.
MIguel añadió: -¡Y para que lo sepa, no se llama Dulcinea!¡Sino Aldonza Lorenzo!
Sancho intervino y dijo: -¿Amo esta bien?-
-Si- respondió Alonso tirado en el suelo.
Sancho dirijiendose a Miguel: -¿Como se atreve usted a atacar a tan noble señor?-
Miguel y Aldonza se miraron, se echaron a reir y siguieron su camino dejando a Don Quijote por los suelos y a Sancho avergonzado e indignado. Más tarde, Don Quijote y Sancho los alcanzaron de nuevo. Don Quijote quiso enfrentarse a Miguel, retandolo a muerte. Con la condición de que quien ganara se quedaria con Dulcinea. Miguel aceptó ya que sabia que ganaría. Durante el combate, Sancho y Dulcinea, arrinconados, sufrian. Uno por el porvenir de Alonso y la otra por el daño que el Quijote podia hacerle a Miguel con la espada.
Como ya estava previsto, ganó Miguel. Le hizo prometer, que los dejaria en paz y que dejaria de andar por todos los montes de la mancha y se marchase a su casa. Hecho que más tarde no cumplió.

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